Reseñas

“Yo no podía ser un hombre en ese mundo”

                                    Sobre Las Malas, De Camila Sosa Villada.

 

                                                              Por Andrea Ruiz

 

 

Camila mira de reojo a cámara y sonríe alegre, cubriendo con una mano la mejilla derecha, en un inconfundible gesto de coquetería. El vestido rojo deja ver los hombros y parte del escote. Se la ve plena y feliz. Es actriz, escritora, poeta. Pero para lograr todo eso, incluida la sonrisa seductora, Camila tuvo que aprender a dejar de ser Cristian. Desde Mina Clavero a Córdoba capital, de Cristian a Camila, el camino fue difícil, duro, violento, solitario y triste, hasta que se encuentra con sus hermanas travestis en el Parque Sarmiento. Y entonces conoce también la solidaridad, el consuelo, el refugio y la fiesta. A esa “manada” como ella misma la llama, rinde tributo en Las Malas.

El Parque Sarmiento es el espacio verde más extenso de la ciudad. Contiene un parque de diversiones y un zoológico, ambos venidos a menos, puestos de comida, circuitos de caminatas, esculturas. Cercano a la Terminal de Ómnibus por un lado y vecino de la Ciudad Universitaria por otro. De día, lo recorren deportistas, estudiantes y turistas. De noche es otra cosa:

Por las noches se torna salvaje. Las travestis esperan bajo las ramas o delante de los automóviles, pasean su hechizo por la boca del lobo, frente a la estatua del Dante, la histórica estatua que da nombre a esa avenida. Las travestis trepan cada noche desde ese infierno del que nadie escribe, para devolver la primavera al mundo.

Una noche las travestis del parque encuentran un bebé recién nacido abandonado entre los yuyos. La Tía Encarna, “nuestra madre”, decide adoptarlo y lo llevan a vivir con ellas en la pensión. Lo bautiza una Machi travesti y le dan el nombre de El Brillo de los Ojos.

Mientras cuenta las andanzas de la hermandad, las historias de cada una, el amor de la Tía Encarna con su Hombre sin Cabeza, Camila por momentos se retira y recuerda su tránsito hasta allí. Su infancia serrana con un padre violento y alcohólico que la desprecia y le presagia la zanja como destino y una madre resignada que no entiende por qué su hijo es así, tan diferente.

Las Malas cuenta una historia que el discurso social sobre la experiencia trans desconoce. Desbarata todos los prejuicios y le da una voz muy propia a esa condición que la mayoría conoce solo por las páginas policiales o por el brillo de las travestis que forman parte del mundo del espectáculo. Aquí se habla de amor y deseo, del desconcierto con un cuerpo del que cuesta apropiarse:

Un día me desmayé en la calle, no supe por qué. Desde la adolescencia tenía desvanecimientos ocasionales. Esta vez me desperté con el brazo aterido, confusa y dolorida. Me había caído sobre mierda de perro y nadie me había levantado; la gente esquivaba el cuerpo de la travesti sin atreverse a mirarla. Me puse de pie, untada en mierda, y caminé hasta mi casa con la certeza de que lo peor había pasado: el padre estaba lejos, el padre ya no incidía, no había motivo para tener miedo. La desidia de la gente ese día me ofreció una revelación: estaba sola, este cuerpo era mi responsabilidad. Ninguna distracción, ningún amor, ningún argumento, por irrefutable que fuese, podrían quitarme la responsabilidad de mi cuerpo. Entonces me olvidé del miedo.

 

Las Malas

Camila Sosa Villada

Editorial Tusquets, colección rara avis.

ISBN 978-987-670-481-6

Buenos Aires, 2019