Cometierra
Reseñas

Del polvo venimos

Sobre «Cometierra» de Dolores Reyes.

 

Por Mirko Stopar

En la Feria del Libro de Buenos Airesse acaba de lanzar el libro”Cometierra” de la debutante Dolores Reyes. Es una novela breve ambientada en la zona oeste del conurbano bonaerense, protagonizada por una chica apodada ”Cometierra” justamente por poseer el extraño don (o maldición, según se mire) de encontrar gente desaparecida mediante la ingestión de tierra de los lugares otrora habitados por esos seres ausentes.

“Cometierra” está narrada en primera persona y tiene tres partes. La primera muestra cómo la protagonista acepta y se familiariza con su poder. La segunda, y la más extensa, abarca los diferentes casos en los que Cometierra se involucra (un secuestro, una desaparición, un ahogamiento) e incluye elementos de coming-of-age, sueños, y una historia de amor con un hombre mayor. La tercera, muy breve, describe una fuga nocturna con final abierto. La zona oeste del conurbano, donde transcurre casi toda la novela (menos algunos pasajes en el Tigre), está mostrada como un lugar hostil y amenazante, más la extensión de los estados de ánimo del personaje que algo que está allá afuera per se, lo que la vuelve más interesante e impredecible. La geografía de “Cometierra” parece decirnos de hecho que hay más razones para temerle a muertos y fantasmas que a los vivos.

Reyes, que tiene siete hijos y trabaja en una escuela de la misma zona donde transcurre la novela, humaniza a sus personajes a través de gestos y acciones sencillas, y no vacila en romper párrafos en apariencia de realismo descriptivo con frases memorables como “La cerveza era como el abrazo de una frazada que me tapaba toda, sobre todo la cabeza”.

La novela es notable, por la manera en que Reyes gambetea el elemento “lumpen” inherente a la mayoría de las historias realistas que lidian con situaciones de pobreza y violencia en la Argentina de hoy (su estilo es de un lirismo que está más cerca de Selva Almada y, más allá en el tiempo, de la gran Sara Gallardo); también por el modo en que Reyes dosifica lo realista, lo esotérico, lo fantástico, lo onírico y lo policial para poner al lector constantemente en un lugar de alerta e incertidumbre, nunca cómodo, pero igualmente irresistible.

El mundo narrativo de “Cometierra” prolonga varios de los mundos utilizados por Mariana Enríquez en su notable colección de cuentos “Las cosas que perdimos en el fuego”, y en cierta medida en su anterior “Los peligros de fumar en la cama”: mundos outsider fuertemente anclados en el realismo de Buenos Aires y sus alrededores, y atravesados por elementos fantásticos, esotéricos y del género de horror. También marcados por un fuerte contenido político, ligado a la violencia contra las mujeres y al femicidio. “Cometierra” es en un punto la novela que Enríquez todavía nos debe. En el plano latinoamericano, “Cometierra” se puede leer en tándem con obras de otras escritoras emergentes, como la admirable “La Perra”, de la colombiana Pilar Quintana, o los cuentos de la boliviana Liliana Colanzi. No es descabellado tampoco pensar esta novela algún día adaptada a la pantalla.

Que en Argentina sigan apareciendo nuevos talentos con posibilidades de un suceso doméstico e internacional, a pesar de la parálisis del sector editorial asfixiado por la crisis económica y la desidia de las políticas culturales del gobierno, no deja de ser una noticia esperanzadora. La llegada de Reyes, que además es una reconocida activista de causas feministas, reporta asimismo un rasgo distintivo en cuanto al origen, ya que es un nombre más que se suma a una lista de escritores nuevos provenientes de una clase no acomodada y surgidos de talleres y colectivos literarios al margen de la academia tradicional.

Leer acá una entrevista con Dolores Reyes hecha por la editorial Eterna Cadencia.

Escucha acá un programa de radio sobre «La ola negra»: El boom en las escritoras Argentinas en la Novela policial.