Vidrieras de Buenos Aires
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Vidrieras verdes

Andrea Ruiz
Muchas chicas jóvenes (algunas casi niñas) llevan colgando de sus mochilas el pañuelo verde que en Argentina simboliza la lucha por el aborto legal. Se las vio marchando alegres en la jornada del 8 de Marzo, mechones verdes en el pelo, verde el glitter de sus maquillajes. Una nutrida columna acompañó también a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la marcha del 24, que recuerda el inicio del último golpe de Estado. Son las mismas que fueron multitud en la Plaza de los dos Congresos durante las dos jornadas de debate parlamentario que finalmente mantuvo la prohibición. El pañuelo es el símbolo exterior del movimiento, pero ¿qué hay dentro de esas mochilas? Una recorrida por las librerías del centro de Buenos Aires nos puede ofrecer algunas pistas. El feminismo tiene desde hace no mucho (digamos, un par de años) un lugar creciente en las vidrieras de las librerías porteñas. Están los clásicos, como Judith Butler o Simone de Beauvoir, pero el auge del movimiento en Argentina y una demanda constante hacen brotar nuevos títulos continuamente. La mayoría de los libreros comenta que – aún dentro de un mercado alicaído – los libros sobre feminismo se venden muy bien. Las lectoras son muy jóvenes en su mayoría. En Guadalquivir (sobre la avenida Callao) cuentan que muchas vienen a la salida del colegio y recorren en grupo las mesas y estanterías; a veces compran un libro entre dos o tres, y vuelven algunos días después a por más. Entre las autoras internacionales, lidera la obra de Judith Butler, la Teoría King Kong de la francesa Virginie Despentes, los textos de la nigeriana Chimamanda Gnozie Adichie, Los hombres me explican cosas, de Rebecca Solnit y Feminismo presente y pasado, de la norteamericaYonderna Camille Paglia. En cuanto a las argentinas, sin dudas la más buscada, leída y escuchada es la antropóloga Rita Segato, con su Estructuras Elementales de la Violencia. Segato vive en Brasilia, pero visita Argentina con cierta frecuencia y recientemente ofreció una multitudinaria charla pública en Plaza Francia, corazón del aristocrático barrio de Recoleta. Otra autora argentina muy solicitada es la periodista Luciana Peker, con su libro Putita Golosa, por un feminismo del goce. En Yo te creo, Hermana, Mariana Carbajal compila testimonios de cientos de mujeres que denuncian situaciones de discriminación, maltrato, acoso o abuso sexual. Los libreros comentan que las chicas buscan también poesía y novela escritas por mujeres. Aquí el listado es interminable, pero destacan Margaret Atwood, Emily Dickinson, Virginia Woolf, y un largo etcétera. En ficción, las argentinas Samanta Schweblin (Distancia de Rescate, Kentukis), Selva Almada (Chicas muertas, El desapego es una forma de querernos), Gabriela Cabezón Cámara (La Virgen Cabeza, Las aventuras de la China Iron) Claudia Piñeiro (Las viudas de los jueves, Elena sabe) y Mariana Enríquez (Los peligros de fumar en la cama, Las cosas que perdimos en el fuego) lideran las ventas con una escritura poderosa y valiente. Libros y pañuelos verdes transitan las calles dentro y fuera de mochilas juveniles, carteras y maletines. Una combinación que alienta la esperanza de un cambio seguro. Librerías consultadas: Galerna, Hernández, Losada, Guadalquivir, Waldhuter