Ilustración

El ilustrador: Luis Bellagamba

Para el diseñador gráfico e ilustrador Luis Bellagamba la comunicación visual es un fenómeno siempre imperfecto, no existe la unanimidad de opiniones. Y así sigue explorando los puntos de encuentro entre la ilustración y el diseño gráfico.

Cuando un formulario dice ocupación, ¿que ponés?

Diseñador gráfico. Estudié diseño gráfico porque me gustaba dibujar, y tuve una formación en la que el dibujo se consideraba una herramienta del diseño gráfico. No una más, sino una que hacía una diferencia importante. Más allá del formulario, me defino como diseñador gráfico e ilustrador. Creo que vale la aclaración porque no todos los diseñadores son ilustradores. Me encantan los proyectos donde puedo combinar ambas disciplinas.

¿Cuál fue tu primer trabajo de ilustración remunerado? 

Un libro ilustrado para primer año de escuela que se llamó “Rayo azul”, realizado a medias con mi hermana Mercedes. ¡Fue en el siglo pasado! 

¿Dónde trabajas habitualmente?

En mi casa. Tengo un lugar para trabajar con la computadora y otro para el trabajo con medios analógicos tradicionales.

¿Mejor hora y música para inspirarse? 

Soy un poco escéptico de la idea de “inspiración”, pero sin duda la música me ayuda a crear un ambiente particular de trabajo. Poder elegir siempre el entorno sonoro es una de las grandes virtudes de trabajar solo. 

Respecto al momento del día, el que sea necesario, (no siempre se puede elegir, si se trata de un proyecto laboral con plazos concretos).

No escucho lo mismo eligiendo tipografías que dibujando, son procesos mentales bien distintos que me requieren diferentes tipos de concentración. Si necesito concentración extrema, funciona bien un ambiente sonoro, sonido de gong o bowls. Al diseñar, por lo general prefiero música que me relaje, últimamente recurro bastante a una de mis listas de Spotify. También puedo buscar el efecto contrario, algo energizante si estoy cansado. Hace poco me enteré de que Basquiat escuchaba varias veces seguidas el bolero de Ravel mientras trabajaba. Lo probé y realmente va muy bien para soltarse a dibujar. El disco Chants of India de Ravi Shankar, es muy poderoso, pasa por varios estados y debe ser de los discos que más he escuchado de principio a fin en los últimos años.

Para la etapa de tomar decisiones prefiero el silencio.

¿3 ilustradores locales qué te gustó descubrir?

Tres de diferentes generaciones, descubiertos en distintos momentos de mi vida, que me atraen por distintas cosas.

En la infancia: Ayax Barnes. Me gusta desde entonces. Era argentino pero desarrolló gran parte de su trabajo en Uruguay. Fue diseñador gráfico e ilustrador de un montón de libros infantiles, el que recuerdo más vívidamente es el de mitos griegos. Me encantan los personajes de sus ilustraciones, gráficamente contundentes y al mismo tiempo, tiernos. 

A Mingo Ferreira lo descubrí en mi adolescencia como ilustrador de un suplemento cultural. Además de la calidad intrínseca de sus imágenes, me impactó cómo siempre abrían un juego de sentidos con el texto que las acompañaba, y en ese diálogo, texto e imagen se enriquecían mutuamente. Lo admiro mucho, artística y personalmente.

A Martín León Barreto lo descubrí hace pocos años. Maneja un lenguaje digital de mucha geomtría y colores planos, muy efectivo para ilustración conceptual editorial. Sus ilustraciones combinan buen gusto con sensibilidad e inteligencia.

3 grandes ilustradores de todos los tiempos?

Suscribo 100% a esa frase de Klee: “El arte no reproduce lo visible. Hace visible”. Y creo que es aplicable a todo lo relativo a la imagen, más allá de si es estrictamente arte. Tengo debilidad por cierto tipo de aproximaciones al dibujo que tienen en común cierto grado de anti-realismo, y explotar el potencial que nace de la limitación.

Una es la primitiva, “bruta”, folklórica, y algunas relecturas contemporáneas de eso. Jockum Nordström es un artista e ilustrador sueco que maneja una extrañeza que me resulta totalmente seductora. Como artista, a primera vista parece un “bruto” pero no hay nada ingenuo en su trabajo. Lo que yo veo es un grado de excelencia técnica muy original. Como ilustrador infantil, es el creador del exquisito Sailor and Pekka.

Otra aproximación que me interesa es la del predominio de lo lúdico: el juego libre de proporciones, la libertad en el uso de materiales, equilibrios arriesgados. Isidro Ferrer, diseñador e ilustrador español, es un gran representante de esto. Me fascina casi todo lo que he visto de su trabajo, y admiro la síntesis que hace de sus influencias. Dice que le gusta “separar lo que está junto y juntar lo que está separado”, me parece una gran definición de la esencia de la creatividad. Además de su enorme talento es muy lúcido en su análisis de la escena contemporánea de la ilustración, recomiendo leer entrevistas recientes. 

También me interesa cierta estilización o elegancia. El noruego Olaf Gulbransson la usó como el vehículo perfecto para su sátira social y política.

Todos tenemos momentos en que dudamos de nuestra capacidad, ¿qué haces para tomar coraje y seguir adelante? 

Creo que los miedos e inseguridades son una forma de hacernos trampas al solitario, una variable de la pereza, y que se espantan entrando en acción, trabajando. En el fondo todos sabemos eso de que “la práctica hace al maestro”. La comunicación visual es un fenómeno siempre imperfecto, no existe la unanimidad de opiniones. Por más que te esfuerzes, nada de lo que hagas le va a gustar a todo el mundo, lo tuyo va conectar con algunas personas y con otras no, y no tiene sentido “pelearse” con eso. Entonces, están los hechos y cómo uno elige verlos, el vaso medio lleno o medio vacío.

Por otro lado, practico yoga hace varios años y eso me ayuda a combatir pensamientos negativos en general. Es una actividad que recomiendo a todos aquellos que trabajen en modo freelance, ya que es un modo de vida con propensión al sedentarismo y la ansiedad.

Contanos un poco sobre tu proceso de trabajo?

Varía con cada proyecto, y depende de lo que esté buscando.

Para un encargo de ilustración, por lo general comienzo haciendo bocetos a lápiz a tamaño chico para buscar la idea y no detenerme en los detalles. En los primeros bocetos salen cosas bastante obvias, pero no las descarto porque pueden dar pie desde alguna asociación de ideas a cosas más interesantes. Luego más bocetos, hasta quedar conforme con algo que considere que funciona en su esencia, más allá de su resolución estética posterior. Busco que en esa instancia ya exista un factor empático. La resolución final puede agregar más capas, pero si en el boceto no está la chispa inicial se corre el riesgo de que la imagen sea atractiva pero superficial, cuando siempre puede ser más que eso. 

Luego es un ida y vuelta que involucra tabla de transparencia o escaneo para variar el tamaño si es necesario. 

Me gusta la mezcla y el contraste de procesos analógicos con digitales, a veces escaneo texturas pintadas y luego las edito en la computadora, o aplico color de forma digital directamente.

También puedo empezar desde cero con el Illustrator o el Photoshop.

¿En que estás trabajando ahora?

En dos proyectos. Uno es la gráfica para un documental de Mariana Viñoles sobre unas familias sirias que vinieron a Uruguay en 2014 desde El Líbano en calidad de refugiados de guerra. Cuando llegaron tuvieron que enfrentarse a una realidad muy distinta de la que les habían contado. El afiche va a llevar ilustración, aún no empecé a bocetar, pero ya acordé con Mariana un camino específico.

El otro proyecto es colectivo. Voy a participar, junto a otros colegas y animadores, en una serie animada de humor absurdo que se llamará “TV educativa”. Los guiones son de Marco Caltieri y estará codirigida por él y por Pablo Marcovecchio, de Enano Maldito.

Para conocer más sobre el trabajo de Luis Bellagamba pueden seguirlo en instagram: www.instagram.com/bellagamber/