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Vida de autor: Anne Bitsch

Anne Bitsch (1978) escribe con gran sinceridad sobre su infancia marcada por una madre alcohólica que sufrió de dolencias psíquicas y la negligencia hacía la hija. Feminista y con un doctorado en geografía social. Cuanto más conocimiento tiene, menos categórica trata de ser.

 

 

Cuál fue tu primer trabajo de escritura remunerado?

Toda la vida escribí, pero fue a mediados de la década 2000, cuando me contrataron como jefa de redacción en la entonces recién establecida revista feminista, Fett, que me catapultó de verdad. En ese entonces escribía crónicas no-remuneradas para el diario Aftenposten, hasta que finalmente me empezaron a pagar. Creo que la primera que me pagaron fue una reseña dura de un libro que trataba de las elecciones conservadoras que hacen las mujeres cuando buscan pareja. Aquello terminó con mucho barullo, recuerdo. El autor quedó exasperado y malhumorado, y la relación que tuvimos durante los años siguientes no fue muy cálida que digamos. Hoy entiendo su reacción y me averguenza pensar en el tono en que escribí esa crónica. Fue inecesariamente condescendiente e insolente.

Fue característico de mi estilo de debate estando en mis veintes. Supongo que pensé que estaba escribiendo con “garra” o que mis adversarios deberían aguantar cierto ímpetu, pero la verdad es que no me mostré muy culta y a veces también fui bastante poco precisa en mi crítica hacia los otros. Fue una forma que terminó con mucha gente enfadada conmigo y honestamente no me enorgullece para nada. Me hace pensar en por qué tendemos a ser lo más testarudos cuando menos sabemos y más inseguros nos sentimos?

No pretendo disculpar mi conducta, pero el clima de debate hubiera sido mejor si los editores de opinión reforzaran la meta de que un buen debate no necesariamente tiene que darle la razón a alguien, y pedir que los participantes dejen de usar características personales del otro. Estoy últimos años he intentado ser más generosa con los demás, menos categórica. Muy típica señal de vejez.

 

«Si te vas ahora ya no eres mi hija» Spartacus forlag 2018

 

Contanos un poco sobre tu proceso de escritura?

Desafortunadamente, no tengo la receta del proceso perfecto. Trabajo de una forma demasiado no estructurada y tengo períodos en los cuales sufro de bloqueos de escritura tremendos. Aunque casi todo lo que hago de alguna forma se trata de escribir o enseñar nunca tengo días – o proyectos – iguales. Lo que sí tienen en común todos mis proyectos de escritura grandes, es que paso mucho tiempo con la gente y hablo con todo el mundo. Lo mejor que sé hacer es visitar a lugares que no conozco y descubrir los pequeños y grandes secretos que ahí se esconden.

Mi herramienta de trabajo más importante son mis sentimientos, que me ayudan a ajustarme al incendio, si se trata de descubrir códigos sociales tácitos y tabúes, o simplemente para entender lo que le es importante para los demás. Escribo mucho sobre temas brutales e intensos: violencia sexual, abuso, alcoholismo, vidas desacertadas. Hay que ser lo suficientemente blanda y flexible para sentir los talantes y los destinos que lleva consigo la gente, y a la vez también hay que ser capaz de quitárselo un poco y entrar la materia de una manera analítica, cuando llega la hora y una se sienta a producir el texto.

En mi trabajo de autora necesito un editor en el que pueda confiar, y que esa persona esté dispuesta a ayudarme en cada etapa del proceso, en la parte del desarrollo de idea también, en las consideraciones éticas y más importante aún: el trabajo de disposición. En el proyecto que estoy trabajando ahora he estado con la disposición durante seis meses en paralelo a la investigación y recolección de data. Recién cuando me he hecho un sinóptico de todos los pedacitos del rompecabezas que forman entrevistas, programas de TV y radio, documentos públicos, libros, artículos científicos y visitas físicas a lugares diferentes, es cuando empecé el verdadero desarrollo del texto.

 

Dónde trabajás habitualmente?

Alterno entre oficina en casa y bibliotecas. Últimamente paso más tiempo en la biblioteca del Museo de Diseño en Copenhagen o Den sorte diamant, una parte de la biblioteca real danesa.

 

Cuál es la mejor hora y música para inspirarse?

No tengo momentos en el día cuando trabajo mejor, pero sí trabajo pésimo entre las 15.30 y la cena, ahí me consume el monstruo de la tarde y mi cerebro deja de funcionar. Varía también si escucho música o no cuando trabajo. A veces necesito silencio total o el soplo del viento marino y el ruido de las olas por la ventana. Otras veces entro en flujo con música clásica (los suites para violonchelo de Bach) o música instrumental (Ólafur Arnalds, Max Richter). También música de épocas o lugares sobre los cuales estoy escribiendo puede impulsar asociaciones. Ahora mismo escucho mucho Nico & Vinz y Karpe Diem.

 

Todos tenemos momentos en que dudamos de nuestra capacidad. Qué haces para tomar coraje y seguir adelante?

Me enmendarmo. Discuto con mi editor o con mi marido. Empiezo en el lugar dónde menos resistencia y más alegría hay.

 

Hay algún tema o una causa que te apasione?

Los derechos humanos.

 

«Carta para una hija no nata. Sobre libertad, sexo y la hermandad entre mujeres». Spartacus Forlag 2018

 

3 autores contemporáneos que te ha dado un placer especial descubrir?

Joan Didion. Ta-Nehisi Coates y Zeshan Shakar.

Y 3 grandes de todos los tiempos?

Hannah Arendt. Simone de Beauvoir. Astrid Lindgren.

 

En qué estás trabajando ahora?

De eso hablo poco en público hasta llegar a la última composición, pero supongo que terminará siendo un libro.