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Norah Lange y el librero montevideano – la historia que dió vida a Yonder

En 2013 el escritor noruego Gunstein Bakke viajó por primera vez a Sudamérica junto a su pareja, para conocer un continente hasta entonces ignoto para ambos.

Para conocer sobre la historia argentina leyó una biografía de Borges, escrita por un tal Edwin Williamson, quien en el libro insiste en que Norah Lange – escritora argentina con raíces noruegas – fue amor y musa de Borges durante toda su vida. Bakke no sabía nada de la familia Lange en absoluto, y se propuso encontrar una obra original de la escritora en el camino por los pagos de ella. Así visitó a todas las librerías de segunda mano que encontró por Argentina, Chile y Uruguay. Pero no fue hasta la última, en la cuidad vieja de Montevideo donde encontró a Raúl, de El Aleph, que su búsqueda tuvo resultados. Ahí pasó varios días con el dueño Raúl, hablando de Leonard Cohen, músico favorito de ambos, y de Norah Lange. «Deberías traducir a este», le dijo Raúl, hablando de «Cuadernos de Infancia». Bakke casi no hablaba español. Sin embargo, con las ganas se puede.

Cinco años más tarde se publicó en Noruega: Notatbok frå ein barndom (Samlaget, 2018).

Norah Lange - samlaget

Ese mismo año Signe Prøis (traductora y una de las fundadoras de Yonder) conoció a Gunstein Bakke en un evento sobre escritoras argentinas y quedó atrapada por la historia del viaje de como el texto de Norah había llegado a traducirse al noruego. ¿Sabía Raúl que su recomendación había dado frutos? No, los dos hombres habían perdido el contacto. Así surgió la idea: «Por qué no le dedicas una copia y yo la llevo en noviembre, que viajo al sur», sugirió Signe, y así fue.

En noviembre del 2018 la traductora volvió a Montevideo por primera vez después de haberse mudado tres años antes y se reencontró con su amiga, la diseñadora y gestora cultural uruguaya, Caro Curbelo. «Tenemos que encontrar la librería de Raúl», dijo y le contó la historia del libro. Durante unas horas del almuerzo de un lunes recorrieron varias librerías de la Cuidad Vieja, preguntando por el tal Raúl. Sin éxito. Nadie conocía a Raúl.

Hasta que volvieron a una de las librerías más viejas cuando esta volvió a abrir después del almuerzo, y el dueño dijo que «ese tiene que ser Raúl de una pequeña libería de la calle Bartolomé Mitre». Fuimos. Ahí estaba «El Aleph» (claro, tiene sentido, Borges, Norah). Pero: Cerrado. Durante su breve estadía Signe volvió como diez veces más, pero siempre cerrado.

Raul Libería El Aleph, Montevideo
Raúl propietario de la Libería «El Aleph», Montevideo

«Dejame el libro a mí!» dijo Caro antes de la despedida. Había que cerrar esta historia. Recién pasado al nuevo año entró un mensaje al whatsapp de Signe: «Misión cumplida!» y la foto de Raúl con el libro de Norah Lange en la mano, traducido al noruego por Gunstein Bakke.

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