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Memorias del Calabozo

Mauricio Rosencof (Florida, 1933) es escritor, guionista y periodista uruguayo. En 1973 fue encarcelado por ser parte del movimiento Tupamaros. Entre 1973 y 1985 estuvo encarcelado como uno de los “rehenes” de la dictadura militar. El encarcelamiento se extendió a doce años en aislamiento y casi totalmente incomunicado. Rosencof fue encarcelado en la misma cárcel que Eleuterio Fernández Huidobro y José “Pepe” Mujica, y luego fueron continuamente mudados a sitios distintos. A pesar del aislamiento, los rehenes lograron comunicarse a través del código morse que tocaban por las paredes. El poema Compañero, traducido aquí, fue escrito de esta manera. El poema fue un regalo de Rosencof a Huidobro una vez que habían calculado que era su cumpleaños. Otros fueron escritos en papelitos y transmitidos a la familia del autor en los dobladillos de la ropa que mandaba para lavar. Estos poemas, escritos en aislamiento y bajo condiciones inhumanas, por un autor rehén de un régimen empecinado en volverlo loco, demuestra lo fuerte que puede ser la voluntad de crear y la determinación de sobrevivir del ser humano. Estos poemas se encuentran en el libro Memorias del calabozo de 1987, un testimonio en donde Huidobro y Rosencof relatan sus experiencias durante los doce años que estuvieron encarcelados. En 2018, se estrenó la película La noche de doce años (dirigida por Álvaro Brechner), basada en Memorias del calabozo.   Y si esto fuera mi último poema, insumiso y triste, raído pero entero, tan solo una palabra escribiría: Compañero.

-¿Dónde está tu pájaro, plumita?

-Mi pájaro es un sueño. Se ha volado.

-¿Volverá?

-Nunca se va:

Vuela y permanece,

Como vuela y permanece todo lo soñado.

  Escribiste en un papelito “Papá te quiero”, y lanzándolo al aire con un soplido vagó y vagó como el pájaro perdido que abandona su nido en el vuelo primero. Por las rutas sin huellas del aire ligero buscando el camino desconocido fue a despertar el sueño dormido del que día a día aguarda un mensajero. Danzó titubeante frente a la reja el albo papelito que bajó del cielo, y entonces comprendió mi mirada perpleja. Que aquella pluma que posó en el suelo era la carta en que mi pequeña abeja me enviaba la miel de su consuelo.   Todos los poemas son de Memorias del Calabozo, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, Ediciones de la Banda Oriental, 14. edición, Montevideo 2018 (1ra edición: TAE, Montevideo 1987). Traducido y presentado por Kristina Vahl